|
escrito por Fethullah Gülen
|
|
sábado, 10 de junio de 2006 |
|
Los que desean reformar el mundo primero tienen que reformarse a sà mismos. Si quieren conducir a otros hacia un mundo mejor, deben purificar sus mundos interiores – del odio, del rencor, de la envidia – y adornar los exteriores virtuosamente.
Las palabras de aquellos que no pueden controlarse ni disciplinarse y quienes no han refinado sus sentimientos, pueden lucir atractivas y perspicaces a primera vista. Sin embargo, aún si de alguna manera se las arreglan para inspirar a otros, lo cual sucede a veces, los sentimientos que ellos despiertan pronto se marchitarán. |
|
Modificado el ( sábado, 10 de junio de 2006 )
|