|
El evitar las ciencias positivas por el miedo a que éstas conduzcan al ateÃsmo es una noción infantil y el verlas opuestas a la religión y la fe o como vehÃculos para el rechazo de la religión, es fruto del prejuicio y la ignorancia.
*** La ciencia y la tecnologÃa son beneficiosas en la medida en que garanticen la felicidad y que nos ayuden a alcanzar la verdadera humanidad. Si se desarrollan en perjuicio de la humanidad, se convierten en demonios que obstruyen nuestro camino. *** A principios de este siglo, algunos materialistas de miras cortas convirtieron a la ciencia en un Ãdolo y lo sacrificaron todo por ella, mientras que el cientÃfico más famoso del siglo criticaba de una manera amable esta tendencia diciendo: "La ciencia sin la religión es ciega; la religión sin la ciencia es coja". ¿Qué dirÃan si vieran a los de hoy que son ciegos y cojos a la vez? *** El afirmar que las ciencias positivas no son de ningún valor es ignorancia y prejuicio; el rechazar todo lo que caiga fuera de sus áreas es un crudo fanatismo. El darse cuenta de que todavÃa queda mucho por aprender muestra una verdadera mentalidad cientÃfica y un pensamiento sano. *** Todos nosotros somos viajeros y los mundos que visitamos son exhibiciones multicolores, libros preciosos y pintorescos. A nosotros nos mandaron estudiar estos libros, para aumentar nuestro intelecto espiritual y elevar el de otros. Este viaje variopinto y placentero es un acontecimiento que se da sólo una vez en la vida. Para aquellos cuyos sentidos están alertas y cuyos corazones están despiertos, este viaje es más que suficiente para establecer un jardÃn parecido al ParaÃso. Pero para aquellos cuyos ojos están velados, es como si hubieran vivido pero tan sólo durante un suspiro. *** El que profundiza en la naturaleza y las leyes de la vida y las evalúa, verá en todo lo existente la belleza eterna y oirá la consagración del Poder Infinito en cada sonido de las flores, dotadas de los colores más lustrosos, al vaivén de las ramas de los árboles; en los tenebrosos estruendos de los truenos y en las canciones armoniosas de los gorriones. Esa gente ve los trazos y las obras de una fuente Divina manifestada en fenómenos y leyes tales como la luz y el calor, la atracción y la reacción quÃmica y la orientación de los seres animados. |