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La guÃa es una luz que Allah enciende en alguien como resultado del uso del libre albedrÃo en el camino de la creencia. Como se señaló antes, es Allah el Que guÃa. Hay muchos versos en el Corán que declaran explÃcitamente que sólo Allah guÃa a uno hacia la verdad. Por ejemplo: Si Allah hubiera querido, podrÃa haber traÃdo a todos para guiarlos (6:35);Si hubiera sido la voluntad de tu Señor, todos los que están sobre la tierra hubieran creÃdo, completamente (10:99) y Tú no guÃas a quien quieres, sólo Allah guÃa a los que Él quiere (28:56); y Pues verdaderamente Tú no puedes hacer que oigan los muertos, ni hacer que oigan los sordos el llamado cuando se han dado vuelta para huir. Ni puedes guiar al ciego fuera de su desviación. No puedes hacer que nadie oiga salvo a los que creen en Nuestra Revelación para que se rindan y se conviertan en musulmanes (30:52-3).
Ya que Allah es Quien guÃa, le imploramos a Él en cada raka de nuestras plegarias diarias prescritas, diciendo: « ¡GuÃanos a la Senda Correcta!» El Mensajero de Allah dice: He sido enviado para llamar a la creencia a la gente. Nadie excepto Allah es el Que los guÃa y coloca la creencia en sus corazones. Además de los versos de arriba y muchos otros similares, también vemos en el Corán otros versos que declaran que el Mensajero de Allah llama y guÃa a la gente a la Senda Correcta, como el siguiente:Seguramente los llamas a la Senda Correcta. (23:73); Asà te Hemos revelado a un EspÃritu desde Nuestra Orden. No sabÃas lo que era la Escritura, ni lo que era la Fe, pero Hemos creado una luz por la cual Guiamos a los que Queremos de nuestros sirvientes. En verdad estás guiando a una Senda Correcta (42:52). Los versos no se contradicen entre sÃ. Como hemos señalado al responder la anterior pregunta, Allah crea a todos con el potencial para aceptar la creencia pero la familia, y las condiciones educacionales y ambientales tienen cierto rol en la guÃa o la dirección errada de alguien. Asà que, para llamar a la gente a la creencia, Allah envió Mensajeros por toda la historia humana y les dio a algunos de ellos Libros con los cuales la gente pudiera reformarse. El Profeta Muhammad es el último de los Mensajeros y el Corán, que Allah le reveló, es el último de los Libros Divinos, que hasta ahora ha permanecido incorrupto. El Libro contiene los principios de guÃa, y, sea a través del Libro o su personalidad, conducta y buen ejemplo, el Mensajero funciona como un medio para la guÃa. Le recita a la gente la Revelación Divina y les muestra las señales de Allah, los purifica de sus conceptos erróneos, supersticiones y pecados. De hecho, cada cosa y acontecimiento, cada fenómeno en el universo, es una señal que apunta la Existenciay Unidad de Allah. Por lo tanto, si uno desea la creencia sinceramente y sin prejuicios, y lucha contra los deseos carnales y las tentaciones del yo que ordena el mal, si alguien usa el libre albedrÃo para encontrar la verdad, seguramente Allah lo guiará a uno de los caminos que conducen a Él. Y Él declara en el Corán: Témele a Allah y busca el medio (de acercarte a Él y de conocerlo), y lucha en Su camino para que puedas tener éxito y ser próspero (en ambos mundos) (5:35). Con respecto a aquellos que luchan con Nosotros (en Nuestro camino por Nuestra causa y para Alcanzarnos), seguramente los guiamos a Nuestras sendas; y en verdad Allah está con los buenos (29:69). Cualquiera que le tema a Allah (y mantenga su deber hacia Él), Él le señalará una salida (65:2). Para encontrar la guÃa o merecerla, uno debe luchar sinceramente por ella y buscar los caminos que conducen allÃ. Aquellos a quienes Allah ha bendecido con la guÃa deberÃan ante todo representarla personalmente y poner buenos ejemplos para los demás y luego llamarlos a la guÃa usando cada recurso posible legal (islámico) para esto. En muchos versos del Corán Allah ordena que Sus Mensajeros hagan esto, como lo siguiente: Advierte a tu tribu de parientes cercanos (sobre su fin y las consecuencias de sus actos y el castigo del Infierno) (26:214). Recuerda y da consejo, pues tú eres alguien para recordar (88:21). Proclama abierta e insistentemente lo que se te ha ordenado (15:94). Llama a la senda de tu Señor con sabidurÃa y bella exhortación, y razona con ellos de la manera más cortes (16:125). Seguramente en el Mensajero de Allah tienes un buen ejemplo para aquél que espera a Allah y al Último DÃa, y recuerda a Allah con frecuencia (33:21).
El Mensajero de Allah ejecutó el deber de comunicar las Revelaciones de Allah a la gente y la llamó a la creencia de la mejor manera y más efectiva posible y soportó todas las dificultades y persecuciones en este camino. No le importó en absoluto los sobornos más seductivos que le ofrecÃan para dejar de llamar a la gente a la creencia en Un Allah y continuó su misión sin esperar ninguna recompensa mundana. Ya que su propósito era obtener el buen placer de Allah y hacer próspera a la gente en ambos mundos, cuando conquistó La Meca un acontecimiento que marcó su triunfo en su lucha sagrada, por la voluntad y la ayuda de Allah, la Palabra prevaleciente de Allah, perdonó a los habitantes de La Meca que lo habÃan subyugado con las persecuciones más despiadadas durante veintiún años, diciendo: ¡No habrá, este dÃa, ningún reproche para con vosotros! Allah los perdonará, Él es el Más Misericordioso de los Misericordiosos. ¡Iros! Estáis liberados.1 El Mensajero de Allah le dijo una vez a Ali: Si alguien encuentra la guÃa en tu mano, esto es mejor para ti que tener camellos rojos.2 Según la regla El que causa algo es como el que lo hace, el que conduce a otro para guiarlo consigue la misma recompensa que el otro gana después sin ninguna disminución en su propia recompensa. Similarmente, el Mensajero de Allah dice: Cualquiera que establece una buena senda, consigue la misma recompensa que aquellos que siguen esa senda después hasta el Último DÃa sin ninguna disminución en su recompensa, y cualquiera que establece una mala senda, es cargado con los mismos pecados que aquellos que la siguen después hasta el Último DÃa sin ninguna disminución en su carga.3 Alguien que conduce a otro para guiarlo nunca deberÃa recordárselo, diciendo, por ejemplo: «Si yo no hubiera sido un medio para tu guÃa, nunca hubieras podido encontrarla». Este es un grave pecado y una ingratitud para Allah, ya que sólo Allah es el Que guÃa y hace que alguien conduzca a otro para guiarlo. Similarmente, una persona que ha encontrado la guÃa por otro nunca deberÃa atribuirla a ese otro diciendo, por ejemplo: «Si no hubiera sido por ti, no hubiera podido encontrar la guÃa». En lugar de esto, el que conduce a otro para guiarlo deberÃa pensar: «Alabado sea Allah porque me ha hecho, para un pobre y un necesitado, un medio para un acto tan meritorio como es el conducir a otro para guiarlo. Allah es tan poderoso, tan misericordioso con Sus sirvientes y tan generoso que Crea racimos de uva en el bosque. Como el bosque no tiene derecho de atribuirse a sà mismo las uvas que crecen en él, yo no soy más que aquél bosque para atribuirme la guÃa de otro». Con respecto al que encontró la guÃa, deberÃa pensar: «Allah, mi Amo, ha visto mi necesidad y desamparo e hizo a uno de Sus sirvientes un medio para mà guÃa. Que todas las alabanzas sean para Él». No obstante, no es impropio para el que fue guiado sentirse agradecido con aquél que Allah lo hizo un medio para que lo guiara. Después de todo, ya que Allah es el Creador nuestro y de lo que hagamos, también crea el medio que facilita la guÃa y la dirección errada. Sin embargo, esto no niega ni disminuye la parte del libre albedro del hombre en su guÃa o dirección errada. 1. Ibn Sad, Al-Tabaqat Al-Kubra, 2:142; Ibn Ishaq, Al-Sirat Al-Nabawiyya, 2:402. 2. Bujari, Yihad; 102; Muslim, Faza´il al-Sahaba, 35. «Camellos Rojos» es una metáfora para lo más precioso que alguien pueda tener en el mundo. (Tr.) 3. Muslim, Zakat, 69; Ibn Maya, Muqaddima, 203. |